El poder de Dios

Espiritualidad, Religiosa, Sacramentos

 

El poder de Dios o la omnipotencia divina no puede entenderse, como ningún atributo divino, al modo humano. La potencia omnímoda de Dios no está sujeta al capricho. Es la fuerza ejecutora del ser perfectísimo, que lo realiza todo con la más excelsa plenitud de facultades de inteligencia y amor. Por eso, la razón humana no deformada reconoce

 

has-cuestionado que la existencia, la vida humana, la capacidad de pensar, discernir, auto-determinarse, son dones de Dios.

 

El hombre equilibrado verá en ellos los instrumentos para lograr la propia perfección, la perfección de los demás y, para así, unirse a su Creador y Señor.

 

El poder divino, infinito en su ser y en sus posibilidades, no se agota en el orden existente con su entrecruzamiento de influjos y relaciones operativas entre las criaturas. Puede actuar también en los seres de un modo que supere o contraríe el normal y propio de tal o cual creatura, logrando que el efecto producido sea sustancialmente o quizá sólo modalmente superior al que podría producir aquella naturaleza en el interinflujo de concausalidad con otras creaturas. Es el caso del actuar divino milagroso.

 

La razón indicada vale no sólo para fundamentar racionalmente la posibilidad de los milagros sino también para dejar sentada, en el plano racional, la posibilidad de que Dios influya en la naturaleza de los seres de manera mucho más alta, produciendo en ellos unos efectos cuyo alcance, carácter y contenido sólo pueden determinarse a partir de la manifestación de D. mismo sobre esta acción suya. Tal es el caso de la elevación sobrenatural. Los seres creados, lo mismo que un ordenamiento dado originado y sostenido por Dios, no agotan ni limitan la infinita potencia del Señor.

 

La revelación bíblica nos descubre, en este concepto, filones de mayor riqueza y densidad. No se descubren a primera vista. Es preciso atenerse al método propio de la Sagrada Escritura. Por otra parte, lo que en ella se nos da no es fruto de reflexiones filosóficas. En ella se nos revela Dios mismo actuando.

 

Dios se nos revela y nos habla en la historia y con el lenguaje de los hagiógrafos y, siempre, en un proceso de lenta ARREPENTIRSE graduación hasta llegar a la plenitud de la revelación divina en Cristo. Concluida la revelación divina con la muerte del último Apóstol, la Iglesia sigue profundizando en la Palabra de Dios. Así va alcanzando, bajo la ayuda eficaz del Espíritu, una mayor penetración y un más fructuoso conocimiento de ella. Este es el rico caudal que tiene en sus manos todo creyente, de modo particular el teólogo.

 

La Iglesia la ha profesado desde siempre como dogma de fe. Su formulación se encuentra, ya desde el s. 11, en los símbolos, profesiones de fe y plegarias litúrgicas. Ora se atribuye al Padre: «Creo en Dios Padre Todopoderoso» (Denz. Sch. 11.30.41.44.71.115.125.150.1862), ora se afirma expresamente de las tres divinas Personas: «omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo; pero no tres omnipotentes sino un solo omnipotente» (Símbolo atanasiano: Denz.Sch. 75), o bien se dice de la naturaleza divina: «Creo firmemente que la santa Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, es un solo Dios omnipotente y que toda la divinidad en la Trinidad es coesencial y consustancial, coeterna y coomnipotente» (Denz.Sch. 680; cfr. t. 73.189.525.790.800.851.1330.3001).

 

La perfecta identidad de contenido de estas tres formulaciones se echa de ver en la reciente profesión de fe de Paulo VI: «Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Creador… Creemos que este Dios único es tan absolutamente uno en su santísima esencia como en todas sus demás perfecciones: en su omnipotencia…» (n° 8-9). La sistematización racional, fruto de la especulación teológica, se inicia con escritores eclesiásticos del s. III como Clemente Alejandrino y Orígenes, y se desarrolla con los Padres de la Iglesia, como S. Agustín.

 

Fuente: Polo Carrasco, Gran Enciclopedia Rialp, 1991

Elaborado por: José Juan Paz

 

Relacionados

Ver todos

¿SOY HONESTO?

Destacados formacionK,Espiritualidad,Reflexiones

La honestidad y la prudencia son muy importantes​ en nuestras vidas.

Ver más

CUIDEMOS NUESTROS PENSAMIENTOS.

Destacados formacionK,Espiritualidad

Pienso que todos podemos dar solución a nuestros problemas si nos enfocamos en su lado positivo, principalmente cuidar nuestros pensamientos, porque muchas veces los pensamientos negativos son nuestros principales enemigos.

Ver más

Fundador de la compañía de Jesús.

Destacados formacionK,Espiritualidad

Nació en 1491, vísperas del descubrimiento de América. Huérfano a edad muy temprana, quedó al cuidado del Contador Mayor de Castilla, y más tarde del Virrey de Navarra.

Ver más