El sacramento del matrimonio.

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¿Qué es vivir el Matrimonio como sacramento y cuál es la riqueza y las posibilidades que ofrece el matrimonio cristiano?

 

1. Proyecto de vida matrimonial.

 

Lo primero que hacen los novios cristianos, como cualquier otra pareja, es comprometerse a una vida matrimonial. Este proyecto de vida es la base humana del sacramento, el gesto que va a ser sacramentalizado desde la fe.

 

1Por tanto, los novios se comprometen a compartir sexualmente su vida, como expresión de un amor mutuo que exige fidelidad, como una realidad que desean sea reconocida socialmente y como una comunidad de amor abierta a la fecundidad. La base humana del sacramento del matrimonio no son unos elementos materiales (como el pan y el vino de la Eucaristía), no es un gesto exterior (como el lavado con agua del bautismo), sino la misma vida de los nuevos esposos, su entrega mutua, su encuentro amoroso. Es esta vida matrimonial la que va a convertirse en signo, en sacramento cristiano.

 

2. El Matrimonio, sacramento del amor de Dios.

 

Lo nuevo y original de los novios cristianos es que, animados por su fe cristiana, se comprometen a vivir su matrimonio como signo, como expresión, manifestación o «sacramento» del amor de Dios que se nos ha revelado en Cristo. Al casarse en Cristo, los novios cristianos dicen públicamente a toda la comunidad cristiana lo siguiente: «Nosotros queremos vivir nuestro amor matrimonial como un signo, una manifestación, una encarnación, un2 sacramento del amor de Dios. Todos los que veáis cómo nos queremos, podréis intuir de alguna manera cómo nos ama Dios a todos. Queremos que nuestro amor y nuestra vida matrimonial os recuerden a todos cómo os quiere Dios».

 

Precisamente por esto, los novios son los ministros del sacramento del matrimonio. No les casa el sacerdote, sino que se confieren el sacramento el uno al otro y lo reciben el uno del otro. El novio le casa a la novia y ésta le casa al novio. Cada uno de ellos se ofrece al otro como gracia, representa para el otro el amor de Dios hecho visible y sensible en el amor humano matrimonial.

 

Al comprometerse a vivir su amor matrimonial como sacramento, se dicen el uno al otro lo siguiente: «Te amo con tal hondura, con tal verdad, con tal entrega y fidelidad que quiero que veas siempre en mi amor matrimonial el signo más claro, la señal más visible, el «sacramento» mejor de cómo te quiere Dios. Cuando sientas cómo te quiero, cómo te perdono, cómo te cuido, podrás sentir de alguna manera cómo te quiere Dios».

 

3Los esposos cristianos pueden descubrir el amor de Dios en muchas experiencias de la vida y en muchos lugares del mundo. Para ellos Cristo es, sobre todo, el Sacramento de Dios y a ese Cristo lo pueden descubrir en la Iglesia de muchas maneras. v.g., en la Eucaristía, o en el sacramento de la Reconciliación. Pero para ellos, su propia vida matrimonial, su encuentro, su amor matrimonial es el lugar privilegiado para ahondar, disfrutar y saborear el amor de Dios, encarnado en Cristo y comunicado a través de su Iglesia.

 

3. El matrimonio como estado sacramental.

 

El matrimonio no es solo un sacramento; es un estado sacramental. La boda no es sino el punto de partida de una vida matrimonial que queda sacramentalizada. Por eso, toda la vida matrimonial, con todas sus vivencias y expresiones, tiene un carácter sacramental para ellos, es fuente de gracia, expresión eficaz del amor de Dios que se hace realmente presente en su amor matrimonial. La mutua entrega, el perdón dado y recibido dentro del matrimonio, las expresiones de amor y ternura, la intimidad sexual compartida, la abnegación de cada día con sus 4gozos y sufrimientos, con su grandeza y su pequeñez, con sus momentos sublimes y su mediocridad… toda esa vida matrimonial es sacramento, lugar de gracia, experiencia sacramental donde Dios se hace realmente presente para los esposos.

 

Por eso, los esposos cristianos viven toda su experiencia humana y su vida cristiana de manera matrimonial, de manera diferente a los no casados. Los esposos cristianos pueden y deben encontrarse con el perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación, pero pueden y deben encontrarse también con el perdón de Dios que se les ofrece en el perdón que mutuamente se regalan el uno al otro.

 

Los esposos cristianos pueden y deben alimentar su vida y su amor cristiano en la Eucaristía de la comunidad, alimentándose del cuerpo del Señor, pero pueden y deben alimentar su vida y su amor en el disfrute gozoso de su amor matrimonial. Necesitan acercarse a la comunidad eclesial a la que pertenecen, su mismo matrimonio lo viven como sacramento dentro de esa comunidad eclesial, pero ellos viven toda su vida cristiana de manera matrimonial.

 

Este carácter sacramental da una hondura y plenitud diferente a su abrazo conyugal. Los esposos cristianos no “hacen el amor”, sino que lo celebran. El acto del amor es una celebración, una fiesta, donde los esposos con su propio cuerpo, con su capacidad erótica, con la fusión de sus cuerpos y sus almas, con el disfrute compartido, hacen presente en medio de ellos a Dios. Es sobre todo en esa experiencia íntima donde mejor pueden entender y saborear su amor matrimonial como sacramento del amor de Dios.

 

Material obtenido de:

Cfr encuentra.com el portal católico

“Originalidad del Matrimonio Católico”

José AntonioPagola

Aportó: Maricheli Gallástegui Cagide.

Noviembre 2016.

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